Antes de que los niños/as comiencen a gatear, aprenden que dar y recibir afecto (como besar, abrazar y estar en contacto con otra persona). Los adultos saben que, si bien las caricias son una necesidad básica y una parte del ser humano, ciertas caricias pueden ser inapropiadas.
Como padres, madres y tutores/as, es crucial que ayuden a sus hijos/as a aprender la diferencia entre las caricias “buenas” y “malas”, y cómo establecer límites relacionados con sus cuerpos.




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