Londres — A sus 47 años, Yinka Shonibare es una personalidad destacada del mundo del arte británico, pero una que esquiva intencionalmente una categorización simplista. Artista nigeriano-británico discapacitado que desafía continuamente los convencionalismos y estereotipos, a menudo mediante su uso emblemático de maniquíes acéfalos y telas africanas, produce obras suntuosamente estéticas y a menudo incisivamente graciosas.
A causa de una enfermedad que lo dejó parcialmente paralizado, Shonibare tiene la cabeza ligeramente inclinada hacia la derecha. Por ello, a menudo parece como si ladeara la cabeza para ver las cosas con mayor claridad. Se trata de una impresión engañosa porque, como lo expresó Arnold L. Lehman, director del Museo de Brooklyn, posee la mirada segura de un artista “visionario”: “es capaz de hacer malabares tan brillantes con tantas ideas y expresarlas de una forma inmensamente atractiva y visualmente extraordinaria”.
Shonibare no carece de críticos. El diario London Evening Standard calificó a su enfoque en la identidad cultural como “forzado, repetitivo y un poco varado en la década pasada”, pero su obra es continuamente solicitada por museos del mundo entero, de acuerdo con los comerciantes de sus piezas, y rara vez se le encuentra sin exposición o proyecto significativo. El Museo de Brooklyn, en Nueva York, inaugura este mes una exhaustiva retrospectiva de mitad de trayectoria de su obra, la que viajará al Museo de Arte Africano del Instituto Smithsoniano de Washington, en noviembre.
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