Nuevos estudios señalan un giro en la guerra contra el cáncer

Nuevas investigaciones están indicando una transformación grande en la forma en la que se crean los fármacos para el cáncer y cómo son tratados los pacientes, ofreciendo la promesa de terapias personalizadas que lleguen a los pacientes más rápida y eficazmente que otros medicamentos.

En el centro del cambio hay una capacidad emergente para que los investigadores usen información genética para corresponder medicamentos con los motores biológicos de tumores en cada paciente. Estudios difundidos en la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (American Society de Clinical Oncology) están ayudando a apoyar conclusiones previas de que la medicina personalizada —introducida hace más de una década— está cerca de ser concretada como arma de lucha contra el cáncer.

“Se está desarrollando un patrón a un ritmo acelerado por el que podremos concordar la información genética acerca de un tumor con un nuevo agente y conseguir resultados”, dice John Mendelsohn, presidente del MD Anderson Cáncer Center, de Houston.

A pesar del progreso, los investigadores enfatizan que los tratamientos más personalizados no necesariamente ofrecen una cura. Actualmente hay en desarrollo unos 800 fármacos contra el cáncer, muchos de ellos diseñados para atacar mutaciones específicas. Pueden ser necesarios cambios en la política regulatoria y el desarrollo de nuevas pruebas de diagnóstico para que salgan al mercado terapias exitosas. Otra cuestión es el costo. Los medicamentos a la medida que ya están disponibles cuestan decenas de miles de dólares al año.

Un estudio encabezado por médicos de Memorial Sloan Kettering, por ejemplo, reveló que entre pacientes de cáncer de piel con una mutación en un gen llamado BRAF, 48% respondió a un tratamiento a la medida, comparado con solo 5% que respondió al tratamiento tradicional.

El informe fue publicado en línea el domingo, 5 de junio, por el New England Journal of Medicine. Otro estudio, de investigadores de Massachusetts General Hospital, sugiere que los pacientes de cáncer con una mutación específica vivieron significativamente más tiempo cuando fueron tratados con una terapia a la medida de Pfizer Inc. que un grupo de pacientes similares que no recibió el medicamento.

Ambos fármacos están ahora en una revisión por vía rápida en la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, llegando al organismo en aproximadamente la mitad del tiempo que toma a medicinas más convencionales llegar allí.

“Nunca hemos tenido más información sobre sendas genéticas y la composición genética de los tumores como ahora”, dice Gary Gilliland, jefe de investigación y desarrollo sobre cáncer de Merck & Co. Estos conocimientos están dando impulso “a un cambio de un extremo a otro en la manera en que creamos nuevos medicamentos para pacientes de cáncer y la manera en que trabajamos”.

Al atacar las mutaciones, los investigadores dicen que se necesitarán menos pacientes para probar la eficacia de los medicamentos, acelerando su salida al mercado. Asimismo, menos personas participarán en pruebas de medicamentos que les dan pocas esperanzas de beneficios.

Pero el uso en el desarrollo de medicamentos de características genéticas específicas en tumores, llamadas marcadores biológicos, representa un laberinto de desafíos. Muchos tumores son organismos complejos alimentados por muchas sendas. Cuando una de estas sendas se descalabra incluso por parte de un único agente poderoso, las otras compensan para ayudar a que los tumores generen resistencia al tratamiento. Las terapias a medida probablemente serán más efectivas cuando se dan junto con agentes similares o como algunas son usadas ahora, con las medicinas convencionales existentes.

Los investigadores y las compañías de medicamentos ya están trabajando en probar combinaciones de agentes a la medida. En algunos casos, están colaborando con rivales. Combinar agentes corre el riesgo de aumentar los efectos colaterales y el costo de la terapia, dicen investigadores y reguladores, y probablemente requerirá de cambios a los procedimientos actuales para aprobar fármacos.

Asimismo, las compañías que desarrollan cualquier medicamento que ataca una mutación específica también tienen que desarrollar una prueba de diagnóstico adjunta válida para identificar pacientes que serían candidatos para el tratamiento. Las pruebas de diagnóstico son revisadas por una parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) que es distinta a la de aprobación de medicinas, complicando la necesidad de crear la prueba y el medicamento a la vez, dice Mace Rothenberg, vicepresidente primero de desarrollo clínica de la filial del negocio de oncología de Pfizer.

Janet Woodcock, directora del Centro de Evaluación e Investigación de Medicamentos de la FDA, dice que el organismo también ve el potencial de medicamentos a la medida y está trabajando para cambiar las políticas regulatorias para de incorporar estos avances científicos.

El tratamiento a la medida para el cáncer de piel presentado en la reunión de ASCO se llama vemurafenib y está siendo desarrollado por Roche Holding AG y la filial Plexxicon, de Daiichi Sankyo. Inhibe una forma mutada de un gen llamado BRAF que se encuentra en más de la mitad de los pacientes con melanoma avanzado y se ha demostrado que apenas tenga efecto en el tratamiento de pacientes con una versión normal del gen.

Ron Winslow | Wall Street Journal

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