Tener un padre transexual no es signo de vergüenza, burlas o rechazo social. La ignorancia y desinformación de la sociedad es lo que da pie a que este tipo de sentimientos surjan
Cuando en un matrimonio se entera la esposa que su marido es transexual comienzan las dificultades en la relación, es comprensible que la esposa se sienta traicionada en lo más profundo de su ser, puesto que ha vivido una mentira y ha estado casada con otra mujer.
En algunos casos podemos decir que lo que lleva a una mujer transexual a ocultar su verdadera esencia es el temor a la soledad y a la pérdida del ser amado, recordemos que un transexual es un humano como cualquier otro que puede amar, sentir, desear, tener sueños, miedos y cometer errores, estas cualidades del ser humano pueden llevar a mantener una mentira por el temor de perder a una persona que ha llegado a amar, por miedo a la soledad o al rechazo social.
¿Ha tenido usted alguna vez la sensación de que las horas, los días y las semanas pasan sin haber hecho las cosas que debía? Las crisis, las interrupciones y los errores inesperados llevan a “agonizar en lugar de organizar”.
El presidente de una compañía muy importante pidió un consejo a un experto para que le organizara su tiempo. He aquí lo que le dijo: “Escriba las seis cosas más importantes que tiene que hacer mañana y enumérelas en orden de importancia.
Empiece a trabajar en la número uno hasta que haya terminado. Luego pase a la segunda y así sucesivamente. No se preocupe si logra terminar únicamente dos de los puntos al final del día. Lo esencial es hacer primero lo que es más importante”
Recientes investigaciones han afirmado que se ha ido acortando la etapa infantil de forma considirable, al crecer la adolescencia precoz
La adolescencia llega antes. Se avanza hasta los 11 años, momento en el que los menores comienzan a tener sensaciones, por tradición, ligadas al periodo adolescente y a los adultos.
El motivo que conduce a menudo a este cambio es no haber jugado ni leído lo suficiente, que provoca que los menores no sepan esperar y deseen las cosas de forma precipitada.
Hay que convivir con él y seguir adelante
En una sociedad, como la nuestra, que estimula la competitividad como “modus vivendi” y encumbra a los ganadores sin grandes miramientos al precio que han pagado por serlo, está fatal visto ser un perdedor.
En realidad, ser “un fracasado” es un estigma, uno de los peores calificativos que podemos atribuir a una persona. Pero vayamos por partes. Ni la familia ni la escuela, ni mucho menos los medios de comunicación, nos han educado para asumir las derrotas y digerir los fracasos sin traumas que amputen nuestra capacidad de reacción o afecten gravemente a nuestro bienestar personal. Ese rechazo social del fracaso va configurando en nosotros un fuerte mecanismo defensivo, una dificultad a reconocer los fallos o nuestras propias limitaciones. Quizá esta incapacidad se deba a que entre los derechos humanos no se halla el de cometer errores y responsabilizarse de ellos.
Ser adicto al trabajo no es lo mismo que trabajar duro, existen componentes fundamentales, hábitos de conducta que nos hacen perder el control y depender de nuestras actividades; algunos consideran esta adicción positiva porque se transforma en resultados para la empresa y se incrementa la satisfacción profesional, sin embargo esta adicción puede eventualmente afectar tu salud y hasta tu interacción con las personas que te rodean, revisemos algunas características y dinámicas que ayudan a no caer en la adicción.
