Nuestro mayor temor no es que seamos inadecuados…

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Nuestro mayor temor no es que seamos inadecuados.

Nuestro mayor temor es aceptar que tenemos un poder ilimitado

Es nuestra luz y no nuestra oscuridad lo que más nos asusta.

Nos preguntamos a nosotros mismos, ¿quién soy para ser brillante, magnifico, talentoso, fabuloso?

Cuando en realidad la pregunta debiera ser ¿quién no soy para ser así?

Todos somos hijos de Dios.

De nada le sirve al mundo que juguemos a ser pequeños.

No hay nada inteligente en retroceder o contraerse para que otras personas no se sientan inseguras alrededor de nosotros.

Todos nosotros deberíamos brillar como los niños lo hacen.

Todos nacimos para manifestar la Gloria de Dios que hay dentro de nosotros.

No solo en algunos de nosotros; esta en cada uno de nosotros.

Y cuando dejamos que nuestra propia luz nos ilumine, inconscientemente permitimos que las demás personas hagan lo mismo.

En la medida que nos liberamos de nuestros propios miedos, nuestra presencia automáticamente libera a los demás y nos permite amar y ser amados.

Our deepest fear is not that we are inadequate.

Our deepest fear is that we are powerful beyond measure.

It is our light not our darkness that most frightens us.

We ask ourselves, who am I to be brilliant, gorgeous,
talented and fabulous?

Actually, who are you not to be?

You are a child of God.

Your playing small does not serve the world.

There’s nothing enlightened about shrinking so that other people won’t feel insecure around you.

We were born to make manifest the glory of God that is within us.

It’s not just in some of us; it’s in everyone.

And as we let our own light shine, we unconsciously give other people permission to do the same.

As we are liberated from our own fear, Our presence automatically liberates others.

Return to Love de Marianne Williamson, Harper Collins, 1992

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