Daño psicológico de un secuestro

El proceso de superación puede tardar varios años, hasta que la víctima pueda salir de su casa o del trabajo sin sentir miedo, pero dependerá mucho de su personalidad y fortaleza mental, además del grado de agresión que haya sufrido

Cuando una persona es víctima de un secuestro o lo es alguno de sus familiares, puede tardar varios años en recuperarse de lo que se conoce como el Síndrome de Estrés Postraumático.

¿De qué se trata esta condición? ¿Quiénes la padecen? ¿Qué consecuencias tiene? ¿Cómo puede curarse? Estas y otras interrogantes las respondió la psicóloga Patricia Mendoza García, miembro del Colegio Mexicano de Psicólogos Neolaredenses.

Se estima que, sin importar edad o sexo, tres de cada 10 víctimas o testigos directos de un hecho violento que causa horror extremo, como el caso de violación, tortura, secuestro, desastres naturales o accidentes, pueden sufrir Síndrome de Estrés Postraumático (PTSD, por sus siglas en inglés), un cuadro que incluye alteraciones físicas y psicológicas que impiden la reintegración social de la persona.

Para una víctima, explicó la psicóloga, lo más difícil de superar, es dejar de pensar que va a volver a pasar.

Afirmó que la víctima de un secuestro puede generar ansiedad, miedo, obsesiones, dificultades para dormir, comer, salir y desarrollar sus actividades cotidianas, puede llegar a tener delirios de persecución o llegar al suicidio.

“Es difícil ser utilizado, secuestrado, agredido. No importa la edad: niño, adolescente o adulto, es difícil digerirlo, y sobre todo si hubo bastante maltrato y agresión física, es difícil eliminarlo.

De que hay un daño grave psicológico en la personalidad, si lo hay, y sobre todo si son adolescentes. (La víctima) ya va a visualizar a esas personas. Va a creer que cualquier individuo que la está viendo, la está viendo mal o que le está queriendo hacer daño” comentó.

Para tratar de sobreponerse, la víctima requerirá de terapias psicológicas y, en los casos más drásticos, de medicamentos.

“En situaciones más graves, el medicamento nos apoya, porque bajamos la ansiedad del individuo, entonces podemos empezar a hacer dinámicas de distención por parte del paciente, para que empiece a liberar sus ansiedades, para que empiece a liberar sus miedos y para que empiece a desechar todo aquello que pensó, que sintió y me imaginó”, expuso.

Aunque no viven directamente el secuestro, los familiares de la víctima también deben de llevar un tratamiento psicológico adecuado, porque pueden resultar afectados de manera importante, pero además, cometer uno de los errores más comunes con la víctima.

“La familia nunca deja de hablar del tema. Eso es estar constantemente lastimando la llaga que se formó en el momento del secuestro.

La psicóloga recomendó a las familias evitar hablar del tema, para que así, el individuo que fue agredido o secuestrado, pueda superar el problema durante el tratamiento y con la atención psicológica, y no a través de recordar la problemática sin ningún beneficio, porque, comparó, es como hacer una rumiación a nivel cerebral, a nivel del inconsciente.

El proceso puede tardar varios años, hasta que la víctima pueda salir de su casa o del trabajo sin sentir miedo, pero dependerá mucho de su personalidad y fortaleza mental, además del grado de agresión que haya sufrido.

Entre más rápido comience un tratamiento, más rápido será su recuperación, tanto para la víctima como para sus seres cercanos, ya que existen terapias familiares que abordan la problemática tanto para quienes sufren el secuestro de un ser querido, como para aquellos que logran ser liberados.

PREVENCIÓN

Especializada en niños y adolescentes, Patricia Mendoza piensa que es muy importante aprender a prevenir, en la medida de lo posible, un secuestro o cualquier otro tipo de agresión.

Mencionó que siempre va a ser muy lamentable ser privado de su libertad, pero al individuo que le sucede, madura y debe aprender a asimilarlo y a evitar que no le vuelva a pasar.

“A lo mejor no va a hacer su vida normal, pero hay un beneficio: madura en un proceso en el cual la persona no esperaba ser dañada o agredida, a lo mejor para ser más cauteloso, para no ser tan confiado, para no permitirse hablar con cualquier extraño”, manifestó Mendoza.

Consideró que una de las formas sencillas mediante la cual los jóvenes pueden evitar el riesgo de un secuestro es a través de tomar decisiones maduras, escuchar y atender las recomendaciones de los padres sobre no andar muy tarde en la calle y no aceptar ni dar “raid”.

“Si los jóvenes tuvieran un poco más de madurez, en cuanto a las recomendaciones que sus padres les hicieran sobre las precauciones del mundo, de la vida y de los medios ambientes en donde ellos se desenvuelven, probablemente ellos tuvieran menos conflictos, como un choque después de una fiesta, un secuestro, un exceso de alcohol con consecuencias a nivel estomacal, algún juego que lleve a una mala caída o golpe.

“Si ellos aprendieran que las experiencias de los padres pueden ser algunas veces muy importantes en su vida, otro tipo de jóvenes tendríamos”, expresó.

¿Cuáles son los factores desencadenantes del PTSD?

Algo que ocurrió en la vida de la persona

Algo sucedido en la vida de una persona cercana

Algo que la persona presenció

Entre los ejemplos se incluyen los siguientes:

Accidentes graves (como accidentes de automóvil o de ferrocarril)

Catástrofes naturales (por ejemplo, inundaciones o terremotos)

Catástrofes provocadas por el hombre (por ejemplo, bombardeos, accidentes de avión)

Ataques personales violentos (asaltos, violaciones, tortura, cautiverio o secuestro).

Combate militar

Malos tratos en la infancia

Características del PTSD:

Los individuos que padecen PTSD sufren una angustia emocional, mental y física extrema cuando se ven expuestos a situaciones que les recuerdan el suceso traumático.

Algunos de ellos vuelven a vivir el trauma repetidas veces en forma de pesadillas o recuerdos perturbadores cuando están despiertos, y pueden experimentar también los siguientes problemas:

Problemas al dormir.

Depresión.

Sensación de estar distantes o paralizados emocionalmente.

Sensación de inquietud, de “estar en guardia”.

Mayor facilidad para sobresaltarse.

Pérdida de interés en las cosas que solía disfrutar.

Dificultades para demostrar cariño.

Sensación de irritación, mayor agresividad que antes del suceso traumático, que puede manifestarse incluso violentamente.

Evitar ciertos lugares o situaciones que despiertan recuerdos desagradables.

Síntomas del PTSD

A continuación se enumeran los síntomas más comunes del PTSD. Sin embargo, cada individuo puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir:

Irritabilidad.

Reacciones violentas.

Dificultades para trabajar o mantener relaciones sociales.

Imágenes recurrentes que no pueden evitarse

Las personas acosadas por estos recuerdos, sea en forma de imágenes, sonidos, olores o sentimientos, por lo general creen que el suceso traumático está volviendo a ocurrir.

Pérdida de contacto con la realidad.

Vivencia recurrente del suceso traumático que puede durar unos segundos, horas o, muy raramente, días enteros.

El Mañana

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