Por qué su cerebro lo traiciona a la hora de invertir
Con corredores computarizados que “guardan” acciones por sólo unos segundos y mercados que pueden oscilar marcadamente en cuestión de instantes, la inversión a largo plazo parece estar al borde de la extinción.
Quizás esto es inevitable. Resulta que el pensamiento a corto plazo está profundamente arraigado en la forma en que funciona el cerebro humano. Nuevas investigaciones sugieren que para evitar que el frenesí del corretaje lleve a su cuenta a la ruina, debe contrarrestar algunas de las tendencias más básicas que hacen del Homo sapiens la más inteligente de todas las especies.
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La digitalización de la relación doctor-paciente
La convergencia de la genómica, marcada por la rápida caída del costo de secuenciar el código genético de una persona, y la tecnología inalámbrica, con su ola de aplicaciones innovadoras para la medicina, ha llevado a Eric Topol a escribir The Creative Destruction of Medicine (algo así como La creativa destrucción de la medicina). El libro ofrece una perspectiva ilustrativa sobre la digitalización de la medicina, pero también nos recuerda que pese a que el sector es uno de los principales impulsores de la innovación, tiene una cultura conservadora que sufre el embate de cambios transformativos.
A continuación, extractos de una entrevista a Topol, jefe de medicina cardiovascular de la Clínica Cleveland.
WSJ: Empecemos por el título. “Destrucción creativa” es un término provocativo. ¿Qué necesita ser destruido?
Topol: Hay dos niveles. Uno es que en la medicina, todo lo que hacemos es prácticamente en el nivel de la población. Ya sea un examen masivo o dar el mismo medicamento a todas las personas con un diagnóstico particular, esto no reconoce la individualidad. Pienso que es fundamentalmente erróneo. Ahora tenemos las herramientas para hacerlo mucho mejor.
La búsqueda de ideas en una oficina comunal
Al igual que las empresas tecnológicas nuevas, algunas compañías ya establecidas están optando por compartir sus espacios de trabajo
Cinco grandes empleadores de Michigan, como el fabricante de muebles Steelcase Inc. y la empresa de calzado Wolverine Worldwide Inc. comparten un espacio abierto en un edificio nuevo.
A los empleados se les anima a pasear por los distintos pisos, proponer ideas entre sí y someter a prueba nuevos productos con la esperanza de que esas interacciones informales conduzcan a colaboraciones, soluciones de problemas y generación de nuevas ideas.
En algunos casos, las empresas están alquilando escritorios en espacios comunes, con el objetivo de que empleados de distintas compañías, y con diferentes habilidades, puedan complementarse mutuamente. Algunas empresas también están utilizando espacios de trabajo compartido como una manera de ahorrar dinero en alquileres o para albergar empleados en regiones donde no tienen oficinas corporativas.
Los gerentes creen que la camaradería interempresarial puede atraer talento e inyectarle a las compañías más maduras una mentalidad fresca.
Cuando un usuario muere ¿quién hereda su presencia virtual?
Antes de que Anthony “TJ” Cannata se suicidara a mediados de diciembre, el joven de 20 años subió una foto a su página de Facebook que lo mostraba con una pistola en la boca, una imagen que inquietó a los amigos y los familiares que visitaron el sitio para dejar mensajes de condolencia.
Su madre quería borrar la foto, pero pasó un mes antes de que Facebook decidiera quitarla. “Estaba horrorizada”, dice Robin Cannata, de Winchester, en el estado de California.
Los perfiles en Internet se vuelven una parte cada vez más importante de la vida de muchos y esto representa un reto para familiares y amigos de alguien que fallece y deja atrás cuentas de Facebook, Twitter y correo electrónico.
¿Su personalidad es la culpable de sus kilos de más?

Perder peso parece sencillo: comer menos y hacer más ejercicio. Pero ¿por qué es tan difícil para mucha gente?
‘¡No. Es mío!’: el gen del egoísmo en los niños
Según un estudio, la generosidad es en parte genética, pero una reafirmación positiva de los padres ayuda a cultivarla
Un niño de 3 años de edad recibió una serie de coloridas calcomanías.
“Puedes quedarte con todas”, le dijeron. “O puedes darle algunas a un niño que no conoces. Él no tiene ninguna calcomanía”.
Ese fue el punto de partida de un reciente estudio realizado en una sala de juegos israelí que hacía las veces de laboratorio de ciencias sociales. Un pedagogo devenido en investigador pidió a 136 niños de entre 3 y 4 años que entraran de a uno a la sala de juegos y, sin saberlo, ayudaran a analizar un tema candente en las ciencias conductistas: ¿son los niños altruistas?
Ellos duermen menos, pero ellas se quejan más
Él duerme. Ella duerme. Ellos duermen de forma diferente.
Las mujeres tienden a dormir más profundamente y se despiertan menos veces durante la noche que los hombres. También sobrellevan mejor algunos de los efectos de la falta de sueño, según estudios recientes. Aun así, los hombres dicen estar más satisfechos con la cantidad y calidad de su descanso que las mujeres.
Dormir suficiente es importante para mantener una buena salud. Los científicos están centrando cada vez más sus estudios en las diferencias entre hombres y mujeres para encontrar, por ejemplo, las razones por las que las mujeres suelen sufrir más de insomnio. Algunos investigadores sugieren que las variaciones en los patrones de sueño pueden explicar por qué las mujeres viven más que los hombres.
Cómo negociar su salario como si fuera un agente del FBI
Cuando se busca trabajo, los candidatos deben adoptar habilidades de varias profesiones. Tienen que analizar el mercado laboral como si fuesen investigadores científicos, redactar un curriculum como un autor exitoso y tender redes como un político.
También hay que emular una ocupación importante cuando se discute el salario: negociador de rehenes del FBI.
Imagine que el director de recursos humanos que está sentado frente a usted es un lunático que está en la bóveda de un banco con 10 rehenes. En vez de demandar millones y un avión privado, custodia la hoja de cálculo del presupuesto de nómina salarial.
Con el corazón partido en la era de Facebook
Hace poco recibí un afligido correo electrónico de un amigo cuya novia acababa de terminar con él. Tenía una pregunta urgente: ¿cómo podía quitársela de la cabeza y no llamarla ni escribirle?
Por un momento no supe qué decir. ¿Qué consejo podía darle para superar una de las peores experiencias en la vida, perder a su pareja? ¿Qué lo ayudaría a canalizar su energía en actividades positivas y productivas?
No es ningún secreto que cuando perdemos a una pareja, de repente, a pesar de nuestras mejores intenciones, somos presa de pensamientos (“¿qué hice mal?”), sentimientos (“voy a quedarme solo para siempre”) y acciones obsesivas (llamadas, e-mails y mensajes de texto).
¿Vale la pena pagar para ejercitar la mente?
Para las personas de la tercera edad que están preocupadas por mantener la agudeza mental, las comunidades de personas retiradas y las empresas están impulsando lo que llaman “ejercicios para la mente”: ejercicios, juegos, clases que prometen alejar la pérdida de memoria, mejorar el nivel de atención y ayudarlos a ser más productivos.
Están encontrando una audiencia receptiva. Este mercado para mantener el cerebro en forma —que incluye de todo, desde juegos manuales y tests hasta clases grupales, diseñados para que las personas mayores se mantengan agudas mentalmente— se triplicó entre 2005 y 2009 hasta llegar a US$295 millones, según los datos más recientes disponibles de la empresa de investigación de mercado SharpBrains, que hace el seguimiento de tendencias y de tecnología en este mercado. Las comunidades de jubilados se han subido al tren, y 60% de ellas ofrece algún tipo de clase o programas de agudeza mental. Ese porcentaje casi triplica al de tres años atrás, dice Colin Milner, presidente del Consejo Internacional de Envejecimiento Activo. Y una cantidad de desarrolladores de software han entrado al mercado con juegos, “programas de entrenamiento” personalizados y otros programas que prometen mantener a los usuarios concentrados, a precios que van de unos pocos dólares a varios cientos.




