La educación en el siglo XXI: la ciencia del aprendizaje
Los estudiantes pasarán una parte importante de su tiempo interactuando con aparatos inteligentes que les ayudarán a aprender individualmente, a su ritmo y a su estilo
¿Por qué podemos lanzar móviles mejores cada pocos meses, y coches mejores todos los años, pero no somos capaces de decir que hemos mejorado el sistema educativos incluso a lo largo de varias décadas? La pregunta es pertinente en casi todos los países del mundo.
Creo que hay una respuesta simple a la pregunta: reconocemos que fabricar móviles y coches y edificios requiere establecer una profesión formal relacionada con el cuerpo de conocimiento en cuestión y un ecosistema de competencias sinérgico. Tenemos expertos que entienden la electrónica por detrás de la pantalla del móvil y su diseño; de hecho, todo un ejército de investigadores y tecnólogos trabajan, por ejemplo, en crear módulos inalámbricos más eficientes ¡que sean un 10% más pequeños o livianos que los actuales!.
Regla 3-6-9-12 Guía de padres sobre edades adecuadas para el uso de tecnología
En Francia ya se divulga la regla 3-6-9-12
Serge Tisseron, director de Investigaciones de la Universidad París Ouest Nanterre, propuso la Regla 3-6-9-12 para guiar a los padres sobre las edades adecuadas para el uso de cada tecnología. Desde 2011, esta información es divulgada por la Asociación Francesa de Pediatría Ambulatoria (AFPA).
Las cinco reglas, resumidas, son:
1) Evitar las pantallas antes de los 3 años. Numerosos trabajos ponen de manifiesto que el niño menor de 3 años no gana nada al exponerlo con frecuencia a las pantallas.
Video El test francés del iPad
Cuando un bebé descubre el iPad.
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¿Cómo hacen los chicos para entender todo esto?
Los niños aprenden más rápido que los adultos a usar los dispositivos digitales e Internet. Antes de aprender a hablar ya saben desbloquear la iPad y jugar con la PC. Se entrevistó a científicos, psicólogos y médicos de la Argentina, España y Francia para saber cuál es el secreto
Los padres siempre guardan en su memoria -en fotos y en algún video casero- recuerdos y momentos únicos de sus hijos, esos que atesoran y no quieren olvidar. La primera vez que balbuceó mamá y papá , cuando dio los primeros pasos tambaleantes, aquella vez que bailó alegremente al ritmo de su canción favorita.
Ahora se suman otros momentos inéditos: la primera vez que llamó a la abuela con el celular de mamá, desbloqueándolo sin ningún inconveniente; aquella vez que agarró la iPad en un descuido paterno y, para sorpresa de todos, supo cómo pasar las pantallas y hasta ampliar las fotos, o esa tarde que se puso a jugar con la Play junto a sus hermanos mayores.
El futuro de las laptops escolares por Andres Oppenheimer
Cuatro años después de que América Ltina ocupó ttulares por convertirse en pionera mundial de los programas de distribución masiva de computadoras laptop escolares gratuitas —una idea que, desde entonces, ha sido adoptada por más de veinte países africanos, asiáticos y de Europa del Este —, acaba de salir la evaluación más profunda de estos planes, y nos da algunos motivos de cautelosa esperanza.
Los resultados de la evaluación del programa Una Computadora por Niño en 319 escuelas rurales de Perú, conducida por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), les da municiones tanto a los defensores como a los detractores del programa. Una Computadora Por Niño es una organización benéfica encabezada por el gurú de tecnología del M.I.T Nicholas Negroponte.
El próximo Supercerebro
Inteligencia artificial recupera su encanto
Mountain View, California — La idea de que sistema computacional con conciencia de sí mismo surgiría espontáneamente de las interconexiones de miles de millones de computadoras y redes se remonta a la ciencia ficción, al menos al libro “Dial F for Frankenstein”, de Arthur C. Clarke. Un cuento profético publicado en 1961 que predijo una red telelefónica cada vez más interconectada que actúa de manera espontánea como un bebé recién nacido y lleva al caos global, al apoderarse de los sistemas militares, financieros y de transporte.
Hoy en día, la inteligencia artificial, que antes era propiedad exclusiva de autores de ciencia ficción y prodigios excéntricos de la computación, está de nuevo en boga y llama seriamente la atención de la NASA y de compañías de Silicon Valley como Google, así como de una serie de empresas nuevas que diseñan desde motores de búsqueda de la siguiente generación, hasta máquinas que escuchan o son capaces de recorrer el mundo.
Los celulares interfieren hasta con la literatura
¿Conspirando con un amante lejano? Pruebe un mensaje de texto. ¿Perdido en el bosque la jungla el Mar Jónico? Use su Sistema de Posicionamiento Global o GPS. ¿Un caso de identidad equivocada? ¡Facebook!
La tecnología ha vuelto obsoletos a algunos recursos narrativos clásicos: los caminos que no se cruzaron, los problemas de comunicación, la incapacidad de contactar a alguien. Tales trucos no pasan la prueba de credibilidad cuando hasta los destinos más remotos cuentan con cobertura inalámbrica. (“Éste es Ulises. ¿Podría alguien consultar el camino a Ítaca? Busquen la ruta “sin sirenas”.)




