Los rechazados más exitosos del mundo
Antes de ser magnates, exitosos ejecutivos y laureados con el Nobel, estos hombres fueron rechazados por la universidad
Muy pocos eventos causan tanta angustia dentro de los adolescentes como no ser aceptados en una universidad. Pero los jóvenes rechazados se encontrarán en buena compañía: premios Nobel, filántropos multimillonarios, presidentes de universidades, exitosos escritores y otros líderes de los negocios, las artes y los medios de comunicación. Todos ellos se enfrentaron alguna vez a la negativa de las universidades.
El multimillonario inversionista Warren Buffett dice que ser rechazado por la universidad de sus sueños, Harvard, fue devastador, pero lo llevó a conocer mentores que le cambiaron la vida. Harold Varmus, premio Nobel de Medicina, afirma que el rechazo por partida doble de la Escuela de Medicina de Harvard pasó pronto al olvido y lo llevó a concentrarse en sus estudios de medicina en la Universidad de Columbia. Para el cofundador de Sun Microsystems, Scott McNealy, y el empresario Ted Turner, el no haber sido aceptados en la universidad fue sólo una nota a pie de página que aún recuerdan y de la que hablan sin ningún problema.
Los amores adolescentes no son terreno vedado para los padres
Las primeras relaciones sentimentales de los jóvenes condicionan su desarrollo futuro. Por qué es mejor no quedarse de brazos cruzados
Entre todos mis esfuerzos como madre de adolescentes, entender sus romances ha sido el más difícil. En general, mi actitud ha sido la de no inmiscuirme.
Pero nuevos estudios sugieren que podría ser mejor que me entrometiera un poco.
Durante mucho tiempo, los investigadores le han quitado importancia a los amores juveniles como triviales y pasajeros, pero ahora se están perfilando como un factor decisivo en el desarrollo de los jóvenes, y uno en el que los padres juegan un rol importante, según nuevos estudios. Los nexos románticos que forman los niños entre la escuela secundaria y la universidad son importantes marcadores del progreso hacia la adultez; su elección de compañeros sentimentales desde edades tempranas condiciona su desarrollo hasta grados sorprendentes.




