Cómo dominar sus pesadillas
Terapias lo ayudan a interpretar sus sueños y a darles finales más positivos o eliminarlos por completo
En la película El origen, a estrenarse en agosto en América Latina, un habilidoso ladrón infiltra los sueños de la gente y roba sus secretos del subconsciente, e incluso les planta ideas que pensarán que son suyas.
Por fantástico que parezca, un área en desarrollo en la investigación de los sueños sostiene que es posible que la gente dirija sus sueños, en forma limitada. Por ejemplo, las personas que sufren de pesadillas recurrentes pueden aprender a darles finales felices. Los que practican el sueño lúcido, que se entrenan para estar conscientes de qué están soñando, dicen que pueden probar fantasías como volar.
Si no quiere que ocurra, trate de no pensar en ello… si puede
Tratar de reprimir un pensamiento incrementa las posibilidades de que éste regrese
Las visiones parecen provenir de las “cañerías” de nuestro cerebro durante los peores momentos posibles, durante entrevistas laborales, una primera cita, una importante cena de trabajo. ¿Qué pasaría si empiezo una guerra de comida con los hors- d´oeuvre o me río del tartamudeo del anfitrión?
“Ese simple pensamiento es suficiente -escribió Edgar Allan Poe en El demonio de la perversidad , ensayo acerca de impulsos indeseados-. “El impulso progresa a un querer; el simple querer, a deseo; el deseo, a un anhelo incontrolable.”
Agrega: “No hay pasión en la naturaleza tan demoníacamente impaciente como la de aquel que, tiritando al borde del precipicio, considera la idea de la caída, o la del que medita sobre la pregunta: «¿Estoy enfermo?»”.
En algunos pocos casos, la respuesta puede ser afirmativa. Pero la gran mayoría de las personas rara vez, si alguna, actúa a partir de estos impulsos. Y estas rudas fantasías de hecho reflejan la actividad de un cerebro sensible y socialmente normal, sostiene un trabajo publicado la semana última en la revista Science.




