La sinestesia, mezcla de los sentidos
El proceso de aprendizaje puede llevar a experimentar combinaciones de los distintos sentidos a través de la vista, el oído, el olfato, el gusto o el tacto. Es posible imaginar formas cuadradas o triangulares en el momento de comer o formar secuencias espaciales para los días de la semana o los años. Esto le ocurre a una de cada veinte personas cuando viven experiencias cotidianas. Es una condición denominada sinestesia, cuya forma más común consiste en “ver” colores cuando se leen palabras o números.
La sinestesia es una condición neurológica por la que los sentidos se combinan de formas poco corrientes. Es una manera especial de contemplar la realidad que ciertas personas consideran más rica porque diversas áreas del cerebro se comunican entre ellas y no categorizan, como es habitual. Sus ventajas no están demostradas, excepto con la memoria, pero tampoco se han detectado desventajas, por lo que ha sobrevivido durante la evolución humana.
Ante la duda, el cerebro se apoya más en el oído
Cuando se pronuncian con claridad, los sonidos “da” y “ba” son fáciles de distinguir. Sin embargo, si reproduce el fragmento de una película en que se escucha “da” mientras la imagen en la pantalla muestra una boca diciendo “ba”, el público dirá que escuchó “ba”.
Si se le pide a la gente que cuente las veces que parpadea una luz, al tiempo que la luz titila siete veces acompañada por una secuencia de ocho tonos de bip, las personas dirán que vieron ocho flashes de luz.
Cuando el cerebro recibe una información contradictoria, éste decide en qué sentido confiar. En el primer caso, la vista llevó las de ganar. Sin embargo, en cuestiones que exigen un análisis temporal y diferenciar sonidos similares en una secuencia, el cerebro se apoya en el oído reflexivamente.
La contraseña en el oído
No son pocos los que han perdido el teléfono móvil o se lo han robado justo cuando acababan de firmar un contrato de telefonía o cargar la tarjeta prepago. En un mundo ideal esto no pasaría, y si sucediera el teléfono se desactivaría cuando lo usara alguien distinto a su dueño. Precisamente en esto está trabajando un grupo de investigadores de la Universidad de Southampton y el Engineering and Physical Sciences Research Council británico.
Resulta que en el oído interno, en la cóclea o caracol, hay unas células ciliadas que vibran gracias al sonido, transmitiendo señales eléctricas al nervio auditivo, y éste a su vez al cerebro. Esto forma parte del mecanismo de audición. Lo sorprendente es que estas células también son capaces de producir un ruido o ‘emisión otoacústica’ (EOA) al rozarse con las paredes del caracol por un determinado tipo de chasquido.
Si bien este proceso ya se pronosticó en los años 40, hasta que no aparecieron micrófonos más sensibles hacia los 70 no se pudieron detectar.




