Psicoterapia y Guerras Culturales
En 2009, la Asociación Americana de Psicología divulgó en un comunicado su posición en relación a las llamadas ‘terapias de conversión’ en el cual establece que los profesionales de la salud mental deben evitar decir a sus clientes que pueden cambiar de orientación sexual mediante terapia u otros tratamientos. La resolución, casi unánime, resultó de las recomendaciones de un grupo de trabajo encargado de revisar toda la literatura referente a los Esfuerzos de Conversión de la Orientación Sexual (SOCE, según sigla en inglés). Sus recomendaciones fueron divulgadas en el informe Respuestas Terapéuticas Apropiadas a la Orientación Sexual.
La “Resolución sobre Respuestas Afirmativas Apropiadas para la Ansiedad y Esfuerzos de Cambio de Orientación Sexual” también aconseja que padres, tutores, la/os jóvenes y sus familias eviten tratamientos de orientación sexual que consideren a la homosexualidad como una enfermedad mental o un desorden del desarrollo y en su lugar procuren atención psicotéutica, apoyo social y servicios educativos “que provean información precisa sobre sexualidad y orientación sexual, incrementen el apoyo familiar y escolar y reduzcan el rechazo sufrido por los jóvenes de minorías sexuales”.
Homosexualidad en la adolescencia
Mucha tensión llega a la familia cuando un miembro en ella manifiesta rasgos homosexuales, y cuando este miembro es adolescente, pues el nido familiar se convierte en un campo de batalla.
La adolescencia demanda cambio constante a nivel emocional, afectivo, orgánico, etc. Entre los ciclos que cada individuo debe cerrar durante la adolescencia, la tendencia a la homosexualidad y el tabú de la preferencia sexual, más confusión innecesaria se suma a la etapa de la adolescencia, trayendo consecuencias negativas a la persona.
Lo primero que se debe tener en cuenta es que la edad y el sexo de la persona van a influir mucho. A nivel orgánico, la sustancia gris frontal llega a su volumen máximo a la edad de los 11 años en las chicas y a los 12 años en los chicos. Aunque hay que tener presente que la maduración del cerebro también va a depender de las experiencias sociales del individuo.
También hay factores como el estrés (físico y psicológico), la nutrición y el ejercicio que influyen significativamente en la actividad y desarrollo del eje reproductor y del despertar de la pubertad de ese eje. Cuando se habla de la influencia de estrés se refiere a la supresión de la función reproductora gracias al aumento de del impulso inhibitorio de ciertas neuronas. Al haber una menor estimulación de la función testicular y ovárica, el estrés se vuelve crónico y la supresión del eje reproductor puede ser completa.




