Documento Convención sobre los derechos del niño 1989
Documento de la Convención de los derechos del niño aprobada en 1989 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el mandato es proteger los derechos de niños, niñas y adolescentes de 0 a 18 años de edad.
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Etimología de la palabra Adolescente
La palabra adolescente se refiere a un joven entre la pubertad y el completo desarrollo del cuerpo. Muchos caen en la trampa de creer que “adolescente” tiene una raíz o sentido próximo a “que adolece”, dada la similitud de las palabras. Y consecuentemente, acuden a esta “etimología” como recurso retórico al hablar, por ejemplo, de los “conflictos del adolescente”. Sin embargo, estas palabras tienen raíces muy distintas.
Las palabras adolescente y adulto derivan del verbo latino adolescere : crecer, desarrollarse. “Adolescente” deriva del participio presente que es activo; por tanto es el que está creciendo; adulto del pasado, que ya ha crecido.
Los amores adolescentes no son terreno vedado para los padres
Las primeras relaciones sentimentales de los jóvenes condicionan su desarrollo futuro. Por qué es mejor no quedarse de brazos cruzados
Entre todos mis esfuerzos como madre de adolescentes, entender sus romances ha sido el más difícil. En general, mi actitud ha sido la de no inmiscuirme.
Pero nuevos estudios sugieren que podría ser mejor que me entrometiera un poco.
Durante mucho tiempo, los investigadores le han quitado importancia a los amores juveniles como triviales y pasajeros, pero ahora se están perfilando como un factor decisivo en el desarrollo de los jóvenes, y uno en el que los padres juegan un rol importante, según nuevos estudios. Los nexos románticos que forman los niños entre la escuela secundaria y la universidad son importantes marcadores del progreso hacia la adultez; su elección de compañeros sentimentales desde edades tempranas condiciona su desarrollo hasta grados sorprendentes.
La adolescencia se alarga
El otro día, escuchaba a Jonathan Schwartz, conductor de un programa de radio estadounidense, quien comentaba que, en la actualidad, se cree que la adolescencia termina alrededor de los 32 años.
La radio toma en consideración los cortos lapsos de atención humanos, al permitir que el auditor se enfoque y se distraiga, sin requerir ni demasiada ni muy poca concentración. Mis pensamientos errantes fueron interrumpidos repentinamente por el comentario de Schwartz sobre la prolongación de la adolescencia hasta la cuarta década de la vida.
Generalmente se cree que la adolescencia, fase entre la niñez y la edad adulta, durante la cual los jóvenes que pasan por la pubertad y descubren la sexualidad exhiben una extraña capacidad para dormir y volver locos a sus padres, empieza alrededor de los once años y termina aproximadamente a los 18. Pero al observar a mis propios hijos, con frecuencia he tenido mis dudas acerca de esa definición, y por eso fue que el comentario de Schwartz me llamó la atención.
Homosexualidad en la adolescencia
Mucha tensión llega a la familia cuando un miembro en ella manifiesta rasgos homosexuales, y cuando este miembro es adolescente, pues el nido familiar se convierte en un campo de batalla.
La adolescencia demanda cambio constante a nivel emocional, afectivo, orgánico, etc. Entre los ciclos que cada individuo debe cerrar durante la adolescencia, la tendencia a la homosexualidad y el tabú de la preferencia sexual, más confusión innecesaria se suma a la etapa de la adolescencia, trayendo consecuencias negativas a la persona.
Lo primero que se debe tener en cuenta es que la edad y el sexo de la persona van a influir mucho. A nivel orgánico, la sustancia gris frontal llega a su volumen máximo a la edad de los 11 años en las chicas y a los 12 años en los chicos. Aunque hay que tener presente que la maduración del cerebro también va a depender de las experiencias sociales del individuo.
También hay factores como el estrés (físico y psicológico), la nutrición y el ejercicio que influyen significativamente en la actividad y desarrollo del eje reproductor y del despertar de la pubertad de ese eje. Cuando se habla de la influencia de estrés se refiere a la supresión de la función reproductora gracias al aumento de del impulso inhibitorio de ciertas neuronas. Al haber una menor estimulación de la función testicular y ovárica, el estrés se vuelve crónico y la supresión del eje reproductor puede ser completa.




